Capuccino, el cocker spaniel que se volvió viral en Ecuador por una disputa sobre su custodia, regresó oficialmente con la familia de su tutora legal, Yailín Proaño, tras una resolución considerada inédita en la justicia ecuatoriana. El juez Dionisio Jurado calificó el caso como un precedente histórico al reconocer derechos vinculados a una “persona no humana”. La audiencia de hábeas corpus se reinstaló en la Unidad Judicial de Daule luego de haber sido suspendida previamente y marcó la primera vez que un perro fue convocado formalmente a un juzgado en Ecuador.
El conflicto inició cuando Yailín Proaño viajó a España el 31 de diciembre de 2025 junto a su esposo. Aunque su intención era llevar a Capuccino con ella, problemas relacionados con el lugar donde vivirían le impidieron hacerlo. Inicialmente dejó al perro bajo el cuidado de una vecina, pero posteriormente el animal pasó a manos de Sara González, quien había vendido el cachorro a Proaño cuando tenía tres meses y además es tutora de los padres biológicos del cocker. Desde el 6 de abril, González quedó al cuidado del animal, pero semanas después Yailín denunció en redes sociales que no quería devolvérselo.
Durante la audiencia, el abogado Rodolfo Robinson, defensa de Yailín y del perro, argumentó que Capuccino estaba siendo retenido lejos de su entorno habitual, separado de su familia y de sus cuidados emocionales. Además, sostuvo que González tendría otros animales a los que reproduciría en el patio de su vivienda, acusación que ella negó completamente. Por su parte, González aseguró que nunca actuó con mala intención y explicó que solo buscaba garantizar el bienestar del perro porque observó problemas en su comportamiento y estado de salud, algo que Proaño rechazó. La mujer también afirmó sentir un fuerte vínculo afectivo con el animal y rompió en llanto al momento de entregarlo.
Al finalizar la diligencia, Capuccino ingresó finalmente a la sala y fue recibido entre abrazos, lágrimas y muestras de cariño por los padres y la hermana de Yailín Proaño, mientras ella observaba emocionada de forma telemática desde España. El juez determinó que el perro permanecerá bajo el cuidado de la familia Proaño y ordenó que no pueda salir del país sin autorización judicial. Además, dispuso que se entreguen reportes constantes sobre el estado del animal y prohibió que quede bajo el cuidado de personas ajenas a la familia directa. Sin embargo, también reconoció a Sara González como una cuidadora responsable y estableció que ella sería la primera opción de respaldo en caso de que los padres de Yailín no puedan hacerse cargo del perro.

