El síndrome de ovario poliquístico, conocido durante años como SOP, cambiará oficialmente de nombre a síndrome de ovario metabólico poliendocrino, o SMPO. El cambio busca reflejar que esta condición no afecta únicamente a los ovarios, sino que también puede impactar la salud hormonal, metabólica y mental de millones de mujeres en el mundo.
Según la Organización Mundial de la Salud, entre el 10% y el 13% de las mujeres en edad reproductiva viven con esta condición, aunque se estima que el 70% no sabe que la tiene. Durante años, el término “ovario poliquístico” hizo que muchas personas pensaran únicamente en quistes ováricos o problemas de fertilidad, dejando de lado síntomas como ciclos menstruales irregulares, acné, caída de cabello, aumento de vello corporal, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, ansiedad, depresión, apnea del sueño y dismorfia corporal.
El cambio de nombre fue presentado en un artículo publicado por la revista científica The Lancet y es resultado de un trabajo internacional que tomó 14 años, con la participación de 56 organizaciones de pacientes y profesionales de salud. La doctora Helena Teede, endocrinóloga de la Universidad de Monash en Australia y líder del proceso, explicó que durante décadas muchas mujeres recibieron diagnósticos tardíos o tratamientos incompletos porque la condición era vista solo como un problema reproductivo y no como una enfermedad compleja que afecta distintas partes del cuerpo.
Especialistas señalan que este nuevo enfoque podría mejorar el diagnóstico, la atención médica y la investigación sobre la salud femenina. Recomiendan acudir a evaluación médica si existen ciclos menstruales irregulares, especialmente si se presentan menos de ocho periodos al año o ciclos de más de 40 días. También destacan la importancia de una atención integral con endocrinólogos, ginecólogos, nutricionistas y especialistas en salud mental, además de cambios en el estilo de vida como alimentación equilibrada, actividad física y seguimiento hormonal oportuno.
Además, especialistas aclaran que lo que suele observarse en los estudios no son quistes peligrosos que deban ser retirados con cirugía, sino pequeños folículos donde maduran los óvulos y que dejaron de desarrollarse correctamente debido a señales hormonales alteradas. El cambio de nombre tomó 14 años de trabajo y contó con la participación de 56 organizaciones internacionales de pacientes y profesionales de salud.
La doctora Andrea Dunaif, profesora de medicina y endocrinología de la Facultad de Medicina Icahn en Mount Sinai, explicó que inicialmente esta condición fue considerada únicamente un trastorno reproductivo asociado a un ligero aumento de hormonas masculinas, lo que puede causar periodos irregulares y problemas de fertilidad. Sin embargo, desde la década de 1980, investigaciones descubrieron que también está relacionada con la resistencia a la insulina, es decir, cuando el cuerpo deja de responder correctamente a esta hormona y necesita producir más insulina para funcionar. Según Dunaif, si el organismo no logra mantener ese equilibrio, puede desarrollarse diabetes tipo 2.
Además, investigaciones posteriores demostraron que esta condición también incrementa el riesgo de enfermedades hepáticas y cardiopatías. Especialistas señalan que muchas de las manifestaciones más visibles, como el acné persistente, la caída de cabello, el aumento de vello corporal o las dificultades para controlar el peso, pueden estar relacionadas precisamente con estas alteraciones hormonales y metabólicas.
En los últimos años, también se han asociado al SMPO síntomas como ansiedad, depresión, apnea del sueño y dismorfia corporal. Por eso, expertos consideran que el cambio de nombre podría ayudar a mejorar el diagnóstico, impulsar más investigación sobre salud femenina y promover tratamientos más integrales. La doctora Christina Boots, especialista de la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern, señaló que reconocer esta condición como un problema metabólico, hormonal y de salud mental podría incluso abrir el camino para una mayor inversión en estudios y tratamientos.
Actualmente, especialistas recomiendan acudir a evaluación médica si existen ciclos menstruales irregulares, especialmente si se presentan menos de ocho periodos al año o ciclos de más de 40 días. También aconsejan una atención integral con ginecólogos, endocrinólogos, nutricionistas y especialistas en salud mental, además de controles hormonales, alimentación equilibrada, actividad física y seguimiento personalizado, entendiendo que cada paciente puede vivir esta condición de manera diferente.

