Italia se convirtió en el primer país en reconocer legalmente que la enfermedad de un animal de compañía puede ser considerada una “emergencia familiar grave”, permitiendo que trabajadores del sector público y privado soliciten licencias laborales para cuidar a sus peludos sin temor a sanciones o descuentos salariales.
La medida permite solicitar hasta tres días de permiso al año, dependiendo del contrato laboral de cada trabajador. Para acceder a esta licencia es obligatorio presentar un certificado veterinario que confirme la gravedad de la situación, la urgencia de la atención y que el cuidado no puede ser delegado a otra persona. Además, el animal debe estar registrado oficialmente y el trabajador debe constar como tutor legal.
La política nació a partir de un caso ocurrido en 2017 en Roma, cuando una bibliotecaria universitaria fue sancionada tras faltar al trabajo para cuidar a su perro, que padecía cáncer y parálisis. Con el respaldo de la organización Lega Anti Vivisezione, conocida como LAV, la trabajadora llevó el caso a la justicia argumentando que abandonar a su animal podría constituir maltrato según el artículo 727 del Código Penal italiano.
Finalmente, el tribunal falló a favor de la trabajadora y reconoció la salud del animal de compañía como un motivo familiar grave. Con esta decisión, Italia busca fortalecer el bienestar animal, reconocer el impacto emocional que tienen los peludos dentro de las familias y sentar un precedente internacional sobre derechos laborales y protección animal.

