Por Johanna Cañizares | Tu Voz
McAllen, Texas / Tucson, Arizona
Vi a un ecuatoriano por su camiseta del Barcelona, estaba ahí en el río entre las piedras, un cadáver en descomposición».
. «Nos llevaron monte adentro y nos desnudaron totalmente, a hombres y mujeres, buscando dinero en nuestras partes íntimas”.
«Si no pagabas por la protección, te violaban o secuestraban porque sabían que no habías pagado al ingresar».
Estos son los relatos de Iván, Marco y Ana, tres ecuatorianos que sobrevivieron a lo que hoy llamamos El Infierno de la migración.
Hay fronteras que se explican con cifras y otras que solo se entienden cuando se caminan. Como periodista de Tu Voz recorrí McAllen, en Texas, y Tucson, en Arizona, como parte del Programa de Reportería sobre políticas de inmigración al que nuestro medio fue invitado por la Embajada de Estados Unidos. Recorrimos el río Grande junto a agentes de la Patrulla Fronteriza, observamos los distintos tipos de muro y repetimos parte de la travesía que realizan los migrantes. Caminamos, sentimos el calor, el cansancio y la dureza del terreno. Por unas horas pudimos acercarnos, aunque nunca comparar, con lo que significa hacer este recorrido cargando una mochila, una familia y la incertidumbre de no saber qué ocurrirá al final.
En la frontera encontramos una infraestructura que también cuenta una historia. Los antiguos muros son estructuras metálicas. En los nuevos tramos que observamos, la barrera combina una base de concreto con barras metálicas. Del otro lado está el río, y después comienza una carrera contra el tiempo: avanzar, esconderse, encontrar un lugar para descansar y evitar ser detenido. Para quien mira la frontera desde una fotografía, puede parecer una línea. Para quien la cruza, son kilómetros de esfuerzo físico y decisiones tomadas bajo presión.
La propia CBP describe una operación de enorme dimensión. Maricela Perez, Subcomisionada Adjunta Interina de la Oficina de Asuntos Públicos, explicó que la agencia tiene presencia en 328 puertos de entrada y 70 ubicaciones internacionales, además de activos aéreos y marítimos. Ezekiel Cedillo, Subjefe de la Patrulla Fronteriza, señaló que la agencia vigila más de 1.900 millas de frontera con México y 5.525 millas con Canadá, con más de 21.000 agentes y 34 puestos de control permanentes.
Cifras que explican el cambio en la frontera

Fuente: sesión informativa de CBP para periodistas ecuatorianos. Datos nacionales; FY 2026 corresponde a la cifra acumulada presentada durante la sesión.
Según los datos presentados por Cedillo los encuentros fronterizos a nivel nacional pasaron de más de 1,55 millones en el año fiscal 2024 a aproximadamente 254.000 en el año fiscal 2025. Para el año fiscal 2026, la cifra presentada fue de unos 53.000 encuentros acumulados hasta el momento de la sesión. Es una caída drástica que ayuda a entender el cambio que ha experimentado la frontera bajo las nuevas políticas migratorias.
La disminución también aparece en los perfiles de quienes intentan cruzar. Los encuentros con adultos solteros pasaron de unos 897.000 en el año fiscal 2024 a 47.000 en lo que va del año fiscal 2026. En el caso de niños no acompañados, la cifra cayó de más de 99.000 a aproximadamente 3.500. Son datos nacionales de CBP y no equivalen específicamente a ecuatorianos, pero permiten dimensionar el cambio del flujo migratorio.
Mientras la frontera cambia, las historias de los ecuatorianos muestran que la decisión de migrar no puede reducirse a una sola causa. Ana, vive actualmente en Estados Unidos. En su testimonio para Tu Voz cuenta que el viaje estuvo marcado por secuestros, amenazas, pagos a coyotes y el cruce del río Bravo. Recuerda que en un momento los migrantes tuvieron que sujetarse de las manos para intentar no ser arrastrados por la corriente. En esa zona, asegura, llegaron a pedir hasta 500 dólares por persona para cruzar.
Ecuatorianos deportados desde Estados Unidos

Fuente: Cancillería del Ecuador, información entregada el 13 de febrero de 2026 y recopilada en los documentos de trabajo de Tu Voz. 2026 corresponde al registro disponible en la fuente utilizada.
El sueño americano ya no existe
La travesía no terminó en la frontera para Ana. La experiencia dejó también una visión distinta de la vida en Estados Unidos. Cuenta que muchas personas llegan pensando que todo será fácil por lo que observan en redes sociales, pero la realidad es otra. “Nada de lo que muestran las redes sociales”, advierte. Para ella, la vida puede significar compartir un cuarto pequeño, pagar renta, alimentación, seguros y transporte. Calcula que una persona puede gastar entre 2.000 y 2.500 dólares al mes para sostenerse, aun compartiendo vivienda.
Iván y Marco cuentan la historia desde el regreso. Ambos fueron deportados y hoy viven en Quito. Iván recuerda que en Estados Unidos trabajaba, en ocasiones, de domingo a domingo y que desde allá podía enviar dinero a su familia. Ahora asegura que la situación económica en Ecuador le impide mantener el mismo nivel de apoyo. Marco, en cambio, salió del país por una deuda de unos 3.000 dólares con prestamistas informales. Pagaba diariamente entre 80 y 120 dólares y terminó vendiendo su panadería para financiar el viaje.
Las cifras oficiales entregadas por Cancillería y recopiladas para esta serie muestran la dimensión del retorno. Entre 2020 y 2026 fueron deportados desde Estados Unidos 56.562 ecuatorianos, de ellos 6.196 menores de edad. Solo en 2023 se registraron 18.449 deportaciones de ecuatorianos, el mayor número de la serie proporcionada. En 2024 fueron 13.681 y en 2025, 9.534. Hasta 2026, el registro utilizado para este reportaje suma 1.388 deportaciones.
Marco conoce ese proceso en primera persona. La primera vez que llegó a la frontera fue deportado después de permanecer alrededor de 20 días detenido. En su segundo intento estuvo aproximadamente un mes detenido antes de ser deportado en noviembre de 2025. En total, calcula que la primera travesía le costó alrededor de 7.000 dólares. Su historia evidencia que el costo de migrar no es únicamente económico: también puede significar perder un negocio, acumular deudas y regresar sin aquello que se consiguió durante el camino.

Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana del Ecuador, Boletín de Movilidad Humana, junio de 2026. Datos de Migración Panamá y CBP. 2026 corresponde al corte disponible a mayo.
Después de caminar la frontera, la pregunta que queda no es únicamente cuántas personas intentan cruzarla. La pregunta es qué empuja a una persona a arriesgarlo todo para hacerlo. Las historias de Ana, Iván y Marco muestran tres respuestas diferentes: la búsqueda de oportunidades, la necesidad económica y la desesperación frente a las deudas. Ninguna de esas razones elimina los riesgos de la ruta.
En Tu Voz decidimos llamar a esta serie “El Infierno de la migración” porque la frontera no comienza en el muro. Empieza mucho antes: en una deuda, en una familia que necesita ingresos, en una promesa que circula por redes sociales o en la decisión de abandonar el país. Y tampoco termina al tocar territorio estadounidense. Puede continuar en un centro de detención, en una deportación o en el regreso a Ecuador con la obligación de comenzar nuevamente.
Esta es la parte de la migración que quisimos contar desde el terreno. No desde una estadística aislada ni desde una publicación en redes sociales. Caminamos la ruta, cruzamos el río con agentes de la Patrulla Fronteriza, vimos los muros y escuchamos a quienes pagaron miles de dólares para llegar y a quienes regresaron después de ser deportados Y LO PERDIERON TODO. El video que acompaña este reportaje reúne sus testimonios. Tres voces, tres historias y una misma frontera que, para miles de ecuatorianos, sigue representando una apuesta de vida.

