Una gallera clandestina fue clausurada en Yaruquí, al norte de Quito, durante un operativo realizado por las autoridades. En el lugar se encontraron más de 100 personas y alrededor de 60 gallos de pelea dentro de un galpón donde se realizaban combates ilegales entre animales.
Según la información reportada, el establecimiento manejaba apuestas con una base mínima de 200 dólares y ofrecía premios para los tres primeros lugares. Además, dentro del sitio también se evidenció consumo de alcohol y alimentos cerca de rastros de sangre de los animales utilizados en las peleas.
El caso vuelve a generar preocupación sobre las condiciones de maltrato y violencia a las que son sometidos los animales en este tipo de actividades clandestinas. Las peleas de gallos continúan siendo cuestionadas por organizaciones y sectores que defienden el bienestar animal y rechazan el uso del sufrimiento como forma de entretenimiento.
De acuerdo con el Código Municipal de Quito, organizar, promocionar, asistir, participar o apostar en peleas entre animales, o entre animales y personas, constituye una infracción catalogada como “muy grave”. Las sanciones económicas por este tipo de prácticas pueden alcanzar los 4.820 dólares.

