En Ecuador, cientos de niñas, niños y adolescentes permanecen durante años en casas de acogida esperando una familia. Frente a esta realidad, la Asamblea Nacional tramita el primer debate del Proyecto de Ley Orgánica de Agilización Judicial para la Adopción, una propuesta que busca garantizar de forma más rápida y efectiva el derecho de la niñez a vivir en familia, reduciendo las barreras estructurales y procesales que actualmente prolongan su institucionalización.
El proyecto plantea reformas al Código de la Niñez y Adolescencia para establecer procedimientos más precisos, plazos claros y mecanismos que permitan acelerar tanto las etapas judiciales como administrativas de adopción. Además, busca fortalecer la coordinación entre instituciones para evitar duplicidades que hoy generan retrasos innecesarios. La propuesta también contempla sanciones frente a incumplimientos y prioriza el interés superior del niño como eje central de las decisiones judiciales y administrativas.
Actualmente, uno de los mayores problemas no está únicamente en el trámite administrativo —que puede tomar alrededor de nueve meses— sino en los procesos judiciales, que en algunos casos duran años. Entre las causas están la falta de jueces especializados en niñez y adolescencia, las demoras en las declaratorias de adoptabilidad y la complejidad de localizar a familias biológicas cuando se desconoce su paradero. En ciertos casos, las casas de acogida deben incluso publicar anuncios en medios de comunicación para intentar encontrar familiares, lo que extiende aún más los tiempos de espera para los menores.
A esto se suman varios mitos sobre la adopción en Ecuador. Muchas personas creen que solo las parejas casadas pueden adoptar o que se necesita tener altos ingresos económicos, cuando también pueden hacerlo mujeres y hombres solteros. Otro desafío es que gran parte de las familias busca únicamente bebés, mientras adolescentes y grupos de hermanos continúan esperando una oportunidad para crecer en un hogar. Por eso, más allá de acelerar procesos, el debate también busca transformar la forma en que la sociedad entiende la adopción: no como un trámite complejo, sino como una posibilidad de garantizar derechos y construir familias desde el cuidado y el afecto.

