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EL INFIERNO DE LA MIGRACIÓN: Migrar, estar a punto de morir y perderlo todo al ser DEPORTADO

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Por Johanna Cañizares | Directora de Tu Voz Media
Entrevista y crónica

“Es un país de esclavitud”

La ruta que empezó en Ecuador no fue una carretera hacia una vida mejor. Fue una sucesión de selva, ríos, montañas, retenes, pagos y miedo. Iván recuerda que en el Darién se camina sobre piedras, arena y agua; que los pies terminan heridos y que, cuando se acaba el agua que llevan, algunos deben beber del río donde están los cadaveres. “Uno se quiere salir rápido de la selva”, cuenta.

Después del Darién, Iván siguió hacia México. Allí la experiencia volvió a estar marcada por el riesgo y la clandestinidad. Viajó escondido en vehículos, pasó por bodegas donde permanecía junto a otros migrantes y, en Cancún, esperó hasta que los traficantes le tramitaran una identificación falsa para poder continuar. Luego tomó un vuelo hacia Ciudad Juárez. “Todo es una mafia”, resume al recordar esa parte del recorrido.

La primera vez llegó hasta el muro. Saltó por una estructura metálica, corrió unos metros y la Patrulla Fronteriza lo detuvo. Pasó entre cinco y seis días detenido en Texas y fue deportado a Ecuador. El regreso tampoco fue una simple vuelta a casa: cuenta que fue trasladado esposado, con cadenas que sujetaban brazos y piernas.

Menores de edad ecuatorianos detectados en México y frontera sur de EE. UU.

Entre 2023 y marzo de 2026, la mayoría de los menores ecuatorianos detectados en movilidad irregular viajaban acompañados de familiares. En México se registraron más de 29.000 eventos de menores acompañados, mientras que en la frontera sur de Estados Unidos predominó la presencia de menores no acompañados, con más de 6.300 casos.

Había gastado unos 6.000 dólares en ese primer intento. No se rindió. Volvió a salir el 18 de febrero y lo intentó por segunda vez. En total, calcula que en los dos viajes gastó alrededor de 26.000 dólares. “Cuando uno lo deportan, ya lo analiza de diferente manera”, dice hoy. Pude haberlo invertido acá en un negocio, analiza.

En esa segunda oportunidad logró entrar. Llegó a Estados Unidos, consiguió trabajo y durante casi dos años construyó una rutina. No fue el “sueño americano” que muestran algunas redes sociales. Trabajaba en construcción, se cayó de un techo, se fracturó una rodilla y una mano y estuvo alrededor de cuatro meses sin trabajar. Después volvió poco a poco.

“Usted sale, pero no sabe si regresa”, cuenta al recordar una jornada en la que salió a trabajar y terminó en el hospital. Para él, la migración irregular nunca fue fácil: ni para cruzar, ni para trabajar, ni para quedarse.

El final de la historia de Iván llegó cuando trabajaba como chofer. Fue detenido por agentes que buscaban el vehículo que conducía. Terminó en un centro de detención durante aproximadamente un mes. Recuerda el estrés de no saber cuánto tiempo estaría encerrado ni qué ocurriría con su caso.

Después llegó la deportación. Primero lo trasladaron en bus y luego en avión. Salió encadenado: manos, cintura y pies. “Todo el tiempo encadenado”, recuerda. Pasó por Luisiana y permaneció allí tres días más antes de ser enviado a Ecuador. “Todo el tiempo encadenado”, recuerda.

Migrantes ecuatorianos devueltos por EE. UU. en vuelos de deportación

Las deportaciones de ecuatorianos desde Estados Unidos aumentaron significativamente hasta alcanzar un récord de 18.449 personas en 2023. Aunque las devoluciones disminuyeron en 2024 y 2025, los niveles se mantuvieron por encima de los registrados antes del fuerte incremento de la migración ecuatoriana hacia Norteamérica.

Cuando volvió, no regresó con lo que había construido. Su cuenta bancaria tenía unos 7.000 dólares y quedó bloqueada. El vehículo que había comprado por unos 5.000 dólares se quedó en Estados Unidos. También dejó herramientas, cama, televisor y otras pertenencias. Cuando sumó el dinero y los bienes que perdió, calculó la pérdida en unos 30.000 dólares. “Perdí todo”, dijo en la entrevista.

La deportación, entonces, no terminó cuando bajó del avión. Empezó otra etapa: buscar trabajo, sostener a sus tres hijas y volver a organizar su vida. Iván es conductor profesional, pero asegura que no ha conseguido un empleo estable. Los ahorros se reducen y los ingresos que tiene no alcanzan para recuperar la estabilidad que busca.

La historia de Iván también debe leerse frente a otra realidad: el peligro puede terminar en muerte. La investigación de Tu Voz, con datos de Cancillería y de la OIM, registran 100 cadáveres de ecuatorianos repatriados desde la frontera de Texas entre 2019 y 2023. El Proyecto Migrantes Desaparecidos contabiliza 11.543 muertes y desapariciones de migrantes en las Américas desde 2014, incluidos 516 niños.

Y aunque Iván sobrevivió a la selva, a los ríos y a la frontera, la historia no terminó bien. La deportación convirtió años de esfuerzo en una pérdida de aproximadamente 30.000 dólares y lo obligó a empezar otra vez en Ecuador.

Hoy Iván sabe que volver a entrar irregularmente a Estados Unidos después de una deportación podría traer consecuencias más graves. Él mismo habla de posibles procesos federales. Aun así, cuando le pregunté si se arriesgaría una tercera vez, respondió: “Si la situación no mejora aquí, SÍ”.

Su historia deja una advertencia: migrar de manera irregular no es un camino fácil ni seguro. Se puede morir en la selva, sufrir accidentes, ser víctima de abusos o quedar detenido. Y aun después de sobrevivir al trayecto, se puede perder todo al ser deportado. Para Iván, el viaje terminó con el regreso a casa. El problema es que ahora tiene que empezar de cero.

Esta es la historia de Iván en “El Infierno de la migración”, la serie de Tu Voz Media que busca mostrar lo que las cifras no cuentan: el precio humano de una ruta que puede terminar mucho antes de llegar a la frontera.

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