La mañana del 20 de abril, Solange Sthefanía Arellano Zhingri, abogada y funcionaria de la Agencia de Tránsito de Durán, fue asesinada por su esposo mientras se dirigía a su trabajo. El hecho ocurrió sobre el puente de la Unidad Nacional, en plena hora pico, cuando Gustavo Castro Vásquez, miembro activo de la Policía Nacional del Ecuador, la interceptó y acabó con su vida.
De acuerdo con medios ecuatorianos, el uniformado era sargento segundo, tenía 40 años y cumplía funciones en el área jurídica del cantón El Carmen, en la provincia de Manabí. Tras el crimen, llamó a su cuñada para confesar lo ocurrido y pedirle que se hiciera cargo del hijo que ambos tenían. Horas después, se suicidó en su vivienda ubicada en el sector de Pascuales.
Este caso recuerda a María Belén Bernal, asesinada el 11 de septiembre de 2022 dentro de la Escuela Superior de Policía por su esposo, Germán Cáceres. Su cuerpo fue hallado días después en el cerro Casitagua. La fuga de Cáceres y la implicación de una institución armada provocaron indignación nacional. Posteriormente fue capturado en Colombia, extraditado y sentenciado por femicidio.
Según Fundación Aldea, en Ecuador una mujer o niña es víctima de femicidio cada 22 horas. Solo entre el 1 de enero y el 15 de marzo se registraron al menos 78 víctimas, entre ellas 7 menores de edad y 5 mujeres trans. Estos casos también abren una conversación necesaria sobre la atención psicológica dentro de la Policía y Fuerzas Armadas, donde la exposición constante a la violencia y el machismo estructural siguen siendo una realidad que no puede ignorarse.


