Lucía Yépez acaba de conquistar Estados Unidos. El 13 de junio de 2026 derrotó a la estadounidense Kendra Ryan y se coronó campeona interina de la Real American Freestyle (RAF), una de las organizaciones de combate más importantes de ese país.
La infancia de Lucía Yépez estuvo marcada por las carencias
Nacida en el recinto Ajizal, en el cantón Mocache, provincia de Los Ríos, Lucía creció en una familia de recursos limitados donde cada gasto debía ser cuidadosamente calculado.
Practicar deporte de alto rendimiento parecía un objetivo difícil para una niña que muchas veces no tenía dinero para cubrir necesidades básicas relacionadas con los entrenamientos.
- Vendía lápices y lavaba zapatos para poder entrenar: Para reunir dinero que le permitiera seguir practicando lucha, Lucía vendía lápices en la escuela, lavaba zapatos y ayudaba a su madre, María Delia Guzmán, a vender choripanes en las calles de Quevedo.
- Cuando no había dinero para el pasaje, pedía aventón: Las dificultades económicas hicieron que en varias ocasiones tuviera que pedir aventón a conductores para llegar a los entrenamientos, ya que su familia no siempre podía cubrir los gastos de transporte.
- La vez que tuvo que competir descalza: La falta de recursos también se reflejó en sus primeras competencias, donde llegó a luchar descalza porque no tenía dinero para comprar los botines reglamentarios.
Cómo Lucía Yépez llegó a la élite mundial de la lucha
Los sacrificios de la infancia comenzaron a transformarse en resultados deportivos.

Con el paso de los años, Lucía se consolidó como una de las principales figuras de la lucha femenina en América y empezó a destacar en competencias internacionales.
Su crecimiento la llevó a conquistar el Campeonato Mundial Sub-23 en 2021 y a convertirse en una de las atletas más consistentes del continente.
Los títulos panamericanos comenzaron a acumularse y su nombre empezó a aparecer entre las mejores luchadoras del ranking mundial.
Tokio 2020: la primera señal de que podía hacer historia

Antes de subir a un podio olímpico, Lucía ya había demostrado que estaba preparada para competir contra las mejores del planeta.
En los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 obtuvo un diploma olímpico tras finalizar entre las ocho mejores de su categoría.
Lo hizo mientras enfrentaba un desgarro muscular, una situación que puso a prueba su resistencia física y mental.
Aquella actuación confirmó que Ecuador tenía una deportista capaz de pelear por algo mucho más grande.
París 2024 y la medalla que cambió la historia ecuatoriana

El momento más importante de su carrera llegó en los Juegos Olímpicos de París 2024.
Lucía ganó la medalla de plata en los 53 kilogramos y se convirtió en la primera luchadora ecuatoriana en subir a un podio olímpico.
Su logro también representó la octava medalla olímpica para Ecuador y la consolidó como una de las máximas referentes del deporte nacional.
La llamada a su madre que emocionó al país

Tras asegurar la medalla, protagonizó una de las escenas más recordadas de los Juegos Olímpicos.
Durante una videollamada, entre lágrimas, le dijo a su madre: «Mami, ya te puedo comprar la casa de tus sueños, ya no vas a trabajar».
La frase resumió años de esfuerzo compartido y mostró la motivación que había impulsado su carrera desde la infancia.
Lucía Yépez conquista Estados Unidos y amplía su legado
Dos años después de París, la ecuatoriana continúa ampliando su colección de logros.
Primero consiguió su cuarto título panamericano consecutivo en Iowa. Días después dio un nuevo paso en su carrera al coronarse campeona interina de la RAF tras vencer a la estadounidense Kendra Ryan.
La victoria demostró que su nivel competitivo trasciende la lucha olímpica y puede mantenerse entre la élite en distintos escenarios de combate.

El legado de una deportista que inspira a Ecuador
La historia de Lucía Yépez va más allá de las medallas.
Representa el recorrido de una niña que encontró obstáculos económicos desde muy temprana edad, pero decidió seguir adelante cuando las condiciones parecían estar en su contra.
Hoy, aquella joven que vendía lápices para entrenar y pedía aventón para llegar a las prácticas es una de las deportistas más exitosas que ha tenido Ecuador.
Su trayectoria demuestra que detrás de cada triunfo internacional existe una historia de perseverancia que comenzó mucho antes de los aplausos y los títulos.

