Una mujer crea en Reino Unido un centro de cuidados paliativos para animales, transformando una experiencia personal marcada por el dolor en un proyecto que hoy representa esperanza y dignidad para muchos peludos en sus últimos días. La historia comenzó el 19 de diciembre de 2008 en York cuando Alexis Fleming conoció a Maggie, una perrita de siete meses que había sufrido maltrato y abandono tras perder a la mayoría de sus cachorros. A pesar de su difícil pasado, entre ambas nació un vínculo profundo que cambiaría sus vidas.
Durante seis años compartieron momentos de amor y compañía hasta que, en octubre de 2015, Maggie fue diagnosticada con cáncer de pulmón. Aunque inicialmente se creyó que la cirugía podría ayudarla, la enfermedad ya se había extendido. Una complicación médica posterior provocó una peritonitis fulminante que obligó a Fleming a tomar la dolorosa decisión de practicar la eutanasia mientras su compañera permanecía anestesiada, sin que pudiera acompañarla en su despedida.
Impulsada por el duelo, Fleming decidió que ningún otro animal de compañía debía partir solo o sin amor. Así, en marzo de 2016 fundó oficialmente el Hospicio de Animales Maggie Fleming, ubicado a las afueras de Kirkcudbright, en Escocia. Este espacio se convirtió en el primero en el mundo diseñado especialmente para brindar cuidados paliativos tanto a perritos y gatos como a animales de granja en la última etapa de su vida.
El hospicio ofrece atención médica, afecto y un entorno tranquilo donde los peludos pueden vivir con comodidad y dignidad hasta el final. Fleming y su equipo trabajan junto a veterinarios para garantizar despedidas serenas, priorizando siempre la calidad de vida. Lo que nació del amor hacia una perrita rescatada hoy permite que decenas de animales encuentren paz, cuidado y compañía cuando más lo necesitan.


