Tras una denuncia ciudadana, la Unidad de Bienestar Animal (UBA) rescató a Lupo, un perrito de apenas nueve meses que vivía aislado, sin protección ni cuidados adecuados en el sur de Quito. Gracias a una intervención conjunta con la Agencia Metropolitana de Control y la Policía Nacional, su tutor decidió entregarlo de manera voluntaria, reconociendo que no podía brindarle el bienestar que merecía. El caso será evaluado conforme a la normativa vigente.
Hoy, Lupo se encuentra a salvo. Está recibiendo atención veterinaria, cuidados especializados y, sobre todo, el cariño que tanto necesitaba. En los próximos días estará listo para iniciar un nuevo capítulo: encontrar una familia que le ofrezca amor, protección y una vida digna.
Este rescate también nos recuerda el valor de la denuncia ciudadana como una herramienta clave para proteger a los animales de compañía. Gracias a la acción oportuna de vecinos y autoridades, hoy Lupo tiene una segunda oportunidad, demostrando que cuando la comunidad actúa, se pueden cambiar realidades.
Desde las autoridades se recalca que tener un animal de compañía implica compromiso, responsabilidad y un espacio seguro donde puedan vivir adecuadamente. Además, las multas por maltrato o mala tenencia pueden alcanzar hasta 10 remuneraciones básicas unificadas. Cuidar es un deber, pero también un acto de amor.


