McDonald’s presentó en Francia “Happy Doggy”, su primera colección oficial de juguetes para perros. Se trata de una edición limitada que responde al creciente vínculo emocional entre los jóvenes, especialmente de la generación Z, y sus animales de compañía, a quienes consideran parte fundamental de su estilo de vida.
La marca identificó que los perros ya no son solo animales de compañía, sino integrantes activos de la rutina diaria y de los hábitos de consumo de este público. Por ello, decidió expandir su universo más allá del restaurante y conectar con una generación que integra a sus peludos en experiencias cotidianas, de ocio y de compra.
La colección “Happy Doggy” está compuesta por cuatro juguetes inspirados en productos icónicos de McDonald’s, adaptados especialmente para el juego canino. Los artículos son Chauss’Pom, Fly’Bun, Sundae’Ball y Fun’Fries, que reinterpretan los clásicos de la marca en versiones pensadas para los peludos.
Esta propuesta busca trasladar a los perros la nostalgia que muchos consumidores sienten por su primer juguete de McDonald’s. De esta manera, la marca fortalece un lazo afectivo que hoy influye directamente en las decisiones de consumo de los jóvenes y refuerza su conexión emocional con los animales de compañía.


