En Afganistán volvió la controversia internacional tras conocerse una reforma al Código Penal que autoriza a los esposos a golpear a sus esposas e hijos, siempre que no se provoquen fracturas graves. La normativa establece que, incluso cuando exista violencia comprobada, la sanción puede limitarse a aproximadamente quince días de prisión, lo que ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de derechos humanos por la falta de protección hacia mujeres y niños dentro del entorno familiar.
Según el medio The Jerusalem Post, el Artículo 32 señala que un esposo solo será considerado criminal si la agresión provoca fracturas, heridas graves o moretones visibles y si la víctima logra demostrarlo ante un juez. Expertos advierten que esta condición representa una barrera adicional para las mujeres, ya que deben probar la violencia dentro de un sistema judicial señalado por mantener estructuras profundamente patriarcales.
La polémica aumentó al compararse esta disposición con el Artículo 70 del mismo código, que establece penas de hasta cinco meses de prisión para quienes obliguen a animales a pelear. Para organizaciones internacionales, esta diferencia evidencia una desproporción en las sanciones legales. El Instituto Georgetown para las Mujeres, La Paz y la Seguridad expresó su rechazo señalando que la normativa refleja un retroceso en la protección de los derechos de las mujeres.
El contexto social agrava aún más la situación. Según datos compartidos por programas de la Organización de las Naciones Unidas, 85% de la población afgana vive con menos de un dólar al día, el 69% enfrenta inseguridad alimentaria y solo el 6% de las mujeres trabaja en todos los sectores económicos. Además, las mujeres continúan siendo consideradas una minoría social, con restricciones para salir solas o participar plenamente en la vida pública, lo que profundiza su vulnerabilidad.


