El embarazo adolescente es una de las principales problemáticas de salud pública en América Latina y el Caribe, y Ecuador no es ajeno a esta realidad. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la región presenta la segunda tasa más alta de fecundidad adolescente a nivel mundial, solo superada por África Subsahariana. En Ecuador, según él INEC hay más de 38,000 nacimientos registrados en jóvenes de entre 15 y 19 años solo en 2022. La situación es aún más alarmante cuando se observan los nacimientos en menores de 15 años, con 1,921 casos en el mismo año, lo que refleja un problema serio que requiere una atención urgente.
El impacto del embarazo adolescente no solo se refleja en el aumento de la mortalidad materna, sino también en las consecuencias sociales y económicas para las jóvenes. Según el mismo estudio del UNFPA, la mortalidad materna sigue siendo una de las principales causas de muerte en adolescentes de 15 a 19 años en la región. De hecho, las adolescentes menores de 15 años tienen hasta tres veces más probabilidades de morir por complicaciones relacionadas con el embarazo en comparación con mujeres mayores de 20 años.
Las causas del embarazo adolescente son diversas, pero la falta de acceso a educación sexual adecuada y la ausencia de servicios de salud reproductiva son factores determinantes. Muchas adolescentes, especialmente en comunidades rurales y empobrecidas, carecen de la información necesaria para tomar decisiones informadas sobre su salud sexual y reproductiva.
Para abordar esta problemática, es fundamental que los gobiernos y las organizaciones internacionales trabajen de la mano con las comunidades para garantizar que las adolescentes reciban educación sexual integral desde una edad temprana, tengan acceso a servicios de salud adecuados.