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Messi se despide, otros empiezan solos a los 18

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Cumplir 18 años suele venir acompañado de planes como terminar el colegio, buscar el primer trabajo, pensar en una carrera o imaginar cómo será la vida adulta. Pero para algunos jóvenes en Ecuador, también puede significar prepararse para dejar una casa de acogida y comenzar una nueva etapa sin una familia o una red cercana que los acompañe.

Mientras Lionel Messi cerró una etapa de más de 20 años rodeado de su familia, compañeros y miles de personas que estuvieron ahí para despedirlo, hay jóvenes que también deben aprender a decir adiós a un lugar que llamaron su hogar durante años. Solo que, para ellos, después de esa despedida pueden quedar preguntas mucho más difíciles como ¿Dónde voy a vivir? ¿Cómo voy a seguir estudiando? ¿Quién me ayudará a conseguir trabajo? ¿A quién llamo si algo sale mal o tengo miedo?

Cumplir 18 no significa dejar de necesitar apoyo

Las casas de acogida reciben a niñas, niños y adolescentes que han atravesado situaciones de vulneración de derechos y que, por distintas razones, no pueden permanecer con sus familias. Aunque el objetivo es que puedan regresar a un entorno familiar seguro, algunos llegan a la adolescencia sin una posibilidad de reinserción familiar o adopción.

Por eso, desde los 15 años deben trabajar en un proyecto de vida que los prepare para continuar estudiando, acceder a un empleo y desenvolverse de manera independiente. Sin embargo, aprender a ser independiente no significa dejar de necesitar a alguien. A los 18 años, muchos jóvenes todavía recurren a sus padres para pedir un consejo, resolver un problema o simplemente tener a quién llamar después de un día difícil. Para quienes salen de una casa de acogida, esa red de apoyo muchas veces no está.

Al 22 de febrero de 2025, 2.060 niñas, niños y adolescentes se encontraban en unidades de acogimiento institucional en Ecuador. De ellos, 535 estaban en Quito.

Empezar una nueva vida

Cumplir 18 años tampoco significa que todos deban abandonar automáticamente la unidad de acogimiento ese mismo día. Cada caso debe analizarse según su proceso y proyecto de vida, y algunos lineamientos contemplan acompañamiento hasta los 21 años.

Aun así, llega el momento de avanzar hacia una vida más independiente, buscar trabajo, continuar estudiando, encontrar un lugar donde vivir y aprender a resolver problemas cotidianos. Para cualquier joven puede ser difícil, pero hacerlo sin una familia o una red sólida que acompañe el proceso puede convertir cada paso en un reto mucho mayor.

Messi cerró una etapa sabiendo que, después de la despedida, su familia y su red seguirían ahí. Un joven que sale de una casa de acogida también cierra una parte importante de su vida, pero puede hacerlo con una pregunta mucho más incierta ¿y ahora con quién cuento?

Porque crecer significa enfrentarse a muchas cosas por primera vez. Y empezar de nuevo puede ser mucho más difícil cuando no hay alguien al otro lado para acompañarte.

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