Cada vez más países del continente americano avanzan en la protección animal y en la eliminación de las pruebas cosméticas en animales. En América del Sur, países como Ecuador, Colombia, Chile y Brasil han impulsado leyes o regulaciones para prohibir o limitar estas prácticas en la industria cosmética. A este grupo también se suma Guatemala en Centroamérica, reflejando una creciente conciencia sobre el bienestar animal y la búsqueda de métodos alternativos de investigación.
Uno de los casos más visibles fue el de México, que se convirtió en uno de los primeros países de América del Norte en prohibir las pruebas cosméticas en animales. La decisión se dio luego de la viralización de la campaña internacional “Salva a Ralph”, un video que expuso el sufrimiento de los animales utilizados en laboratorios y que generó un amplio debate público sobre estas prácticas.
La normativa mexicana también contempla sanciones para quienes participen en estas pruebas. Las personas que contraten, autoricen o realicen experimentos cosméticos en animales pueden enfrentar penas de entre dos y siete años de prisión, además de multas económicas que van desde 200 hasta 2.000 veces el valor de la Unidad de Medida y Actualización.
En Ecuador, el testeo de cosméticos en animales también está prohibido bajo el principio de que los animales son seres sintientes y mediante el Código Orgánico del Ambiente. La Constitución reconoce además a la naturaleza como sujeto de derechos. Aunque la normativa específica de sanción no es exhaustiva, el maltrato animal puede ser sancionado según el Código Orgánico Integral Penal, con multas económicas o incluso penas privativas de libertad.


