Tenía apenas 16 años cuando Bohlale Mphahlele, una adolescente de Limpopo, Sudáfrica, decidió usar la tecnología para enfrentar dos problemas urgentes: la violencia de género y la trata de personas. Su iniciativa no solo nació desde la empatía, sino también desde la necesidad de ofrecer una herramienta real de protección para quienes viven situaciones de riesgo.
Su invento, al que llamó “auricular de alerta”, es un pendiente discreto que se activa con un botón oculto. Al hacerlo, el dispositivo puede capturar fotografías de posibles agresores, enviar alertas inmediatas y compartir la ubicación en tiempo real, convirtiéndose en un apoyo clave para pedir ayuda de forma rápida y silenciosa.
Este proyecto le valió un reconocimiento en la Expo Eskom para Jóvenes Científicos, donde fue premiada por el impacto social de su propuesta. Su trabajo demuestra que la innovación no tiene edad y que las ideas nacidas desde la conciencia social pueden convertirse en soluciones que salvan vidas.
La historia de Bohlale es un recordatorio poderoso de que las nuevas generaciones también están liderando el cambio. Con creatividad, compromiso y tecnología, es posible construir entornos más seguros y dar esperanza a miles de personas que hoy buscan protección y oportunidades.


