Cada 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia, una fecha que reconoce el papel clave de las mujeres en la ciencia y la tecnología, pero también la necesidad de cerrar brechas que aún persisten. Según datos de la UNESCO, las mujeres representan menos de un tercio de la comunidad investigadora en el mundo, lo que evidencia desigualdades estructurales que afectan la innovación y el desarrollo.
El tema de 2026, “Aprovechar las sinergias entre la inteligencia artificial, las ciencias sociales, las STEM y el sistema financiero: construir un futuro inclusivo para las mujeres y las niñas”, propone integrar estas áreas para generar soluciones que beneficien de manera más equitativa a toda la sociedad. La inteligencia artificial y las disciplinas STEM aportan herramientas técnicas, mientras que las ciencias sociales y los mecanismos financieros con perspectiva de género ayudan a asegurar que estas innovaciones lleguen a grupos marginados.
Las cifras proporcionadas por las Naciones Unidas muestran que, aunque las mujeres jóvenes tienen mayor probabilidad de cursar estudios superiores —un 46 % frente a un 40 % de hombres—, solo representan el 35 % de titulados en ciencias. En 2022, según la ONU, las mujeres constituían apenas el 31,1 % de los investigadores científicos a nivel global. En campos emergentes como la inteligencia artificial, solo el 22 % de profesionales son mujeres, y en el sector cuántico menos del 2 % de solicitantes son mujeres.
La Asamblea General de la ONU declaró el 11 de febrero como Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia para promover la igualdad de género y el empoderamiento femenino en todos los niveles de educación, ciencia y tecnología. Este reconocimiento busca no solo visibilizar las barreras existentes, sino también fomentar acciones que cierren la brecha de género para un desarrollo más justo y sostenible.


